ROCK Is NOT DEAD

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EUROPE + Hardreams. 29 de Marzo de 2014. Sant Jordi Club, Barcelona

Después del gran sabor de boca que nos dejaron este pasado verano y pese a un precio muy poco ajustado, tenía la seguridad de que iba a valer la pena ver a los Europe de nuevo y esta vez con un set completo. Y desde luego que no defraudaron.

 

La velada se inició con la banda española Hardreams, que con su hard rock clásico consiguió animar a gran parte del aún escaso público. Una banda que sonó compacta y que consiguió el objetivo de que la mayoría de la audiencia les prestará la atención que merecían.

Finalizada su actuación se encendieron las luces por completo y es entonces cuando se pudo apreciar que la sala anexa de Sant Jordi aún estaba a medio llenar aunque poco a poco fue llegando público y finalmente la sensación fue de éxito de asistencia. En estos tiempos que corren y con las entradas a precios nada populares era un gran resultado llevar más gente que la que hubiera cabido en una sala como por ejemplo Razzmatazz, mucho menor en espacio y a menudo peor en sonido. Lo cual demostraba que de entrada los Europe ya habían triunfado y ahora solo les tocaba rematar la faena demostrándonos a todos por qué son una de las bandas de hard rock surgidas en los ochenta en un mejor estado de forma. Y eso hicieron desde el momento en que se apagaron las luces.

Riches to Rages y a continuación el trallazo Firebox, ambos su último trabajo Bag of Bones, fueron los primeros temas en sonar, e inmediatamente pudimos ver que Tempest está en una forma física excelente, que enseguida tomó el control del escenario y que pese a que parecía padecer algo de afonía, resolvía cada tema con tablas y clase. Muy comunicativo durante todo el show aquí ya empezó a mostrar por qué es aun, tanto como ayer, un verdadero frontman. A su derecha un austero y concentrado John Norum le daba caña a su instrumento mientras en la base rítmica John Levén y Ian Haugland marcaban el ritmo y el genio de Mic Michaeli le daba el brillo necesario al conjunto con sus sutiles y siempre impecables teclados.

Superstitius sirvió para que el público enloqueciera y hay que decir que pese a que Norum no clava los solos de Marcello su feeling suple con creces la técnica de este. El tema incluyó un homenaje a No Woman No Cry que sirvió de nuevo para estrechar la comunión entre Tempest y el público que participó coreando la mítica canción de Bob Marley.

 

La powermetalera Scream Of Anger fue el primer tema de los cuatro que tocarían de su Wings of Tomorrow (o ‘Alas del Mañana’ como Tempest había aprendido a decir). Un disco del cual se cumplen nada menos que veinte años y que en varios de sus últimos conciertos en su Suecia natal han tocado completo.

A continuación un corto solo bluesy de Norum dio pie a la que para mi el mejor tema de su Prisioners in Paradise, un disco que no es memorable pero que acaba con un trallazo épico llamado Girl From Lebanon.

 

Pero para épica No Stone Unturned del Last Look at Eden, un tema donde los teclados de Michaeli son dinamita pura. El tema, que empezó con una intro del maestro de las teclas sueco, es un in crecendo que pone los pelos como escarpias.

Y la tralla no acababa ahí ni mucho menos porque la oscura y atronadora Demon Head, de su último trabajo, fue la siguiente canción en sonar.

 

En este punto Tempest estaba más entregado que nunca y seguía intentando alguna palabra en catalán, aunque a menudo lo confundía con el castellano y como tampoco consiguió entender que chica se decía “noia” en el idioma de Espriu, simplemente dijo “vinga” y sonó la edulcorada pero amplísimamente tarareada Carrie. Y ahí participó de nuevo toda la audiencia luciendo smartphones para acabar de “alumbrar” una canción que parece irremplazable en el repertorio de los suecos.

 

Y para contrastar con tanta melodía, la brutal Love Is Not The Enemy fue la única pieza del extraordinario y algo olvidado Secret Society. Fue el tema más “abrasivo” del concierto y la iluminación de color rojo intenso ayudó a una interpretación extraordinaria. Lástima que no metan más temas de este disco, quizás ese sea el único pequeño “pero” de una actuación que por lo demás estaba resultando brutal.

Pero para épica No Stone Unturned del Last Look at Eden, un tema donde los teclados de Michaeli son dinamita pura. El tema, que empezó con una intro del maestro de las teclas sueco, es un in crecendo que pone los pelos como escarpias.

 

New Love in Town, también del Last Look at Eden, con Tempest acústica en mano, puso un poco de pausa al show, pero la pausa duró poco porque el siguiente tema fue Stormwind, segundo que sonó del Wings of Tomorrow, con ese magnífico riff de Norum que tantas veces habíamos emulado los que nos criamos haciendo air guitar con bandas como Europe. Y aunque a ratos había parecido que algunas notas de Norum quedaban algo tapadas por una base rítmica muy potente, todo quedó bastante bien solucionado subiendo un poco la guitarra. Así que sin dejarnos respirar y sin que Tempest lograra entender que Wasted Time se diría “Temps Perdut” en catalán, tal como nos pidió al público que le dijéramos, nos regalaron ese otro tema, y ya iban tres, del “Alas del Mañana”.

Let The Good Times Roll hizo las delicias de los que disfrutan aun con “Out Of This World”, un tema ligero y algo preciosista, como todo ese disco a mi modo de ver, y donde de nuevo Norum falla un poco en el solo. Pero rápidamente cambiaron de registro con dos temas muy “heavies”, la oscura The Beast, con la guitarra de Tempest, que en varias ocasiones cogió el instrumento de seis cuerdas y la de Norum, que lució unos cuantos modelos durante la velada, sonando esta vez realmente atronadoras. Y acto seguido la cuarta y última canción que tocarían del Wings of Tomorrow, la rapidísma Dance The Night Away.

 

Una Rock The Night con mucha participación del público y con un curioso interludio que incluía estrofas de Seven Nation Army de White Stripes fue el tema elegido antes del abandono del escenario previo a los bises.

 

Un escenario que volvieron a ocupar para acabar con otro tema lleno de épica, Last Look At Eden y por supuesto The Final Countdown con todo el público coreando al unísono y con algún que otro padre que en las gradas laterales se dejaba ver con sus hijos, llenos de parches de grupos rockeros, saltando emocionados y desgañitándose… y es que quien sabe pero quizás el ROCK IS NOT DEAD

Òscar 'Zep' Herrera

BLACK SABBATH + Megadeth.

22 de Octubre del 2013. Nuevo Estadio Nacional, La Sabana, San José Costa Rica (Costa Rica)

Quizás un martes, día laboral, más hora de inicio del evento - Megadeth empieza antes de las 7:00 pm-, más desconocimiento de las nuevas regulaciones de un espectáculo público en el Nuevo Estadio Nacional, que prohíben un evento después de las 10 de la noche, más la torrencial lluvia y unos precios un tanto elevado en las localidades principales – por encima de los $140 – pudieron haber conspirado para que no fuera un evento “sold-out”.

En fin, los que nos hicimos presentes (unos 10.000 asistentes) seríamos testigos de dos eventos inéditos en Costa Rica: 1- Black Sabbath, 2- Megadeth como telonero. Era la tercera presencia de Mustaine en el país; ya lo había hecho en mayo de 2010 y diciembre de 2011, ambos como evento principal.

Efectivamente, al ser las 6:52 pm –en mi reloj- se apagan las luces para dar paso a la intro de “Prince of Darkness”; “Hangar 18” empieza a calentar una fría noche; el público, si bien no multitudinario pero abundante y mayoritariamente jóvenes en sus 20s y quizás menor, que rodeaba la tarima se mostró muy entusiasta. “Wake Up Dead” no defrauda; luego de un corto saludo el setlist continúa “Kingmaker”; “Sweating Bullets”, “She-Wolf”, entre otras; no hay espacio para respirar. Sin embargo, un oído medianamente educado empieza a detectar el sonido se vuelve un tanto ruidoso; el canto de Mustaine se pierde entre Broderick, Ellefson y la batería de Drover se torna muy bulliciosa; MEGADETH no se merece esto. Mustaine se dirige a la audiencia pero por ese mismo problema técnico, parece  más bien un balbuceo; sólo los afortunados frente a la tarima comprenden sus palabras.En realidad, Mustaine y sus muchachos no necesitan hablar, su música lo hace por ellos; no requieren el clásico “I love you” o “you’re f*** great” (eso déjenselo a Ozzy, la verdad).

El sonido empieza a mejorar, pero ya es tarde, “Symphony of Destruction” ya causó estragos, “Peace Sells” y “Holy Wars” cierran la corta participación de Megadeth.En resumen: los 55 minutos que duró la presentación de Megadeth quizás no fue memorable, pero, al menos gustó.

 

Prince of Darkness

Hangar 18

Wake Up Dead

In My Darkest Hour

Kingmaker

Sweating Bullets

Tornado of Souls

She-Wolf

Symphony of Destruction

Peace Sells

Encore:

Holy Wars... The Punishment Due

Silent Scorn / My Way (Sid Vicious song)

Al ser las 8:13 pm, se apagan las luces, empiezan a sonar las sirenas, se escucha al Príncipe de las Tinieblas cantando “oee, oee…”; “War Pigs” empieza a sonar, la audiencia, en mayor número que durante la presentación de Megadeth, se vuelve loca; por fin la mítica banda oficialmente toca en Costa Rica; pasan rápidamente a “IntotheVoid” que mantiene al público caliente”; tras un breve saludo de Ozzy, anuncia “UndertheSun”; un buen recorrido de la historia del Sabbath que continúa con “Snowblind”; hasta el momento el sonido es potente, no hay fallos;Iommi and Butler hacen lo suyo, Tommy Clufetos golpea la batería como si fuera su enemigo; a diferencia de Megadeth, el sonido es más limpio.

 

“Age of Reason”, del nuevo álbum parece que baja la intensidad, como que pocos tienen el álbum; ya no hay cabezas agitando las cabelleras; es como un receso para dar paso a “Black Sabbath”; la introducción con la lluvia es imperdible; el público prácticamente acompaña a Ozzy en la letra; “Behind The Wall of Sleep”…. mmm… bueno quizás aquí es donde uno se atreve a pensar que otros temas habrían sido mejores; me callo cuando empieza Geezer a golpear el bajo para dar paso a “N.I.B” “oh, yeah”; nuevamente hay algarabía, gritos, se calienta el ambiente; pero…”End of Beginning” como que vuelve a bajar la intensidad; incluso se puede observar a varios metaleros tomarse fotos entre sí (me incluyo); “Fairies Wear Boots” nuevamente me  hace pensar la posibilidad de haber incorporado otros temas – “The Wizard”, “Symphony of theUniverse”, no sé algo más-; “Rat Salad” coloca a Iommi como centro de atención por ese minuto para dar paso al solo de Clufetos; son unos tres minutos de golpear los tarros, suficiente para ganarse a la audiencia que lo premia con gritos y aplausos; Clufetos agradece, luego empieza a golpear el bombo; la audiencia presagia que algo bueno esta por ocurrir: “Iron Man”, se enciende la gallera al tope; se puede observar a lo largo y ancho miles de luces, señal de que ese tema va a pasar a la historia gracias a miles de celulares. “God Is Dead?” no corre la misma suerte que los dos temas nuevos que precedieron, la audiencia todavía se mantiene caliente; “Ozzy introduce “Dirty Women”, en lo personal una de mis favoritas; el riff de Iommi no puede ser mejor.

Ozzy le dice a la audiencia que depende de ella que sigan tocando algo más; el público empieza a gritar, “louder”, pide el Príncipe de las Tinieblas; el público grita a más no poder;Ozzy entonces le da la bienvenida a “Children of the Grave”; la gente está caliente, Iommigolpea unas notas, para luego….”Paranoid”…nuevamente las miles de luces indican que miles vamos a recordar esa noche.

 

Finaliza “Paranoid”, la gente espera más, pero no hay más; Ozzy agradece, la banda se despide. Y si Ozzy se despide entonces ES ASÍ; la gente empieza a abandonar el estadio, un público pareciera satisfecho.

 

Conclusiones: para haber estado en Costa Rica por primera -y única vez- en su historia, quizás uno esperaba alguna sorpresa, tal vez una aparición de Mustaine con Sabbath –o a la inversa-, o bien alguna sorpresa en el setlist, el cual fue el mismo de sus últimas presentaciones; pero fue lo contrario, apegados a un guión, donde Ozzyse movía de un lado al otro del escenario cuando no tenía que cantar, y regresaba al centro cuando le tocaba. Sus frases clásicas “I can’thearyou”, “I can’t f*** hearyou” entraban justo a tiempo para ganarse al público que aunque ya para entonces era generoso en número no llenó el recinto.

 

Vino el “Príncipe de las Tinieblas” a tierras Ticas, pero sólo a darnos heavy metal.

 

War Pigs

Into the Void

Under the Sun/Every Day Comes and Goes

Snowblind

Age of Reason

Black Sabbath

Behind the Wall of Sleep

N.I.B. (precedido por un corto solo de Geeze Butler)

End of the Beginning

Fairies Wear Boots

Rat Salad (Tony Iommi)

Solo de bateria de Tommy Clufetos

Iron Man

God Is Dead?

Dirty Women

Children of the Grave

Encore:

Paranoid

(Sabbath Bloody Sabbath Intro)/ Zeitgeist


Aramis K. Vidaurre

AVANTASIA. 3 de Julio de 2013. Pepper's Club. Zapote. San José de Costa Rica (Costa Rica)

Una noche espléndida aguardaba el inicio de quizás uno de los shows más esperados del año; el recinto, de 2.000 a 3.000 metaleros, fue poco a poco llenándose desde 2 horas antes.

A las 8:07 las luces se apagan, las notas de “Thus Spoke Zarathustra” retumban en todo lo alto para dar paso a “Spectres”, Tobias Sammet aparece sobre la rampa encima de la batería tomando el centro de atracción; la gente lo recibe eufóricamente, la audiencia, mayoritariamente joven, sabe la letra; un saludo tímido - ¿qué importa? – da paso a “The Watchmaker’s Dream” la cual mantiene el aíre caliente, no hay pausa para tomar fotos; después me entra la duda, ¿por qué carajos bajan la intensidad si la audiencia está totalmente entregada?; Bob Catley hace su aparición con “The Story Ain’tOver”; los muchachos le responden respetuosamente; luego “The Great Mystery” como que baja más la intensidad, el respeto pasa a pasividad; “Prelude” anticipa la salida del grande Michael Kiske”, se escucha a mi alrededor “se viene Kiske”; efectivamente “Reach Out for the Light” enciende la gallera; Kiske y Sammet se envuelven en una batalla vocal; la gente se vuelve loca; al final el coro “Kiske, Kiske, Kiske” sorprende a the man himself; Sammet reacciona con sorpresa; Kiske se dirige a la audiencia para agradecer el recibimiento; junto a Sammet, admite que no sabían qué esperar de nuestro país; pues bien, ahí tenían la respuesta; la multitud es recíproca con Tobías: “Tobi, Tobi, Tobi”. “Breaking Away” mantiene el entusiasmo, mostrando a Michael todavía en forma, si no física, vocalmente.

Sammet introduce el tema siguiente diciendo que iban a tocar un nuevo tema…jaja…por primera vez en Costa Rica, aclara luego y presenta a Thomas Rettke en “Scales of Justice”; parecía un viejo conocido para el público costarricense, pues este lo recibió muy bien. Además por ser “Scales” un corte muy metalero no cabía duda que la audiencia iba a reaccionar; el aire se calma para dar paso a Eric Martin en “What’s Left for Me”; como que hay un murmullo en la audiencia preguntando “¿quién es él?”, un rostro no muy familiar; la reacción es tímida; Martin lo capta e intenta ganarse al público hablando sobre su paso con Avantasia y cómo “perdió su virginidad” siendo Amanda Sommerville cómplice de la broma. “Promised Land” sube un tanto la temperatura; Martin vuelve a meter a la audiencia en calor juntando a Sammet para jugar con el estribillo de “The Banana Boat Song” aunque en realidad sólo bromean; luego Martin tararea lo que parece ser la introducción de “The Scarecrow”, el público se le une de inmediato; luego las notas de Oliver Hartmann en la guitarra van construyendo el ambiente; por cierto Oliver saca la faena en los vocales en ausencia de Jorn Lande; empiezan los empujones, “Shelter from the Rain” hace que la energía en el ambiente aumente; luego…¡oh no!!…otra vez bajan la intensidad con “In Quest for” nuevamente Bob Catley sube al escenario; bueno es AVANTASIA, pueden hacerlo. Sammet comenta con el público que el tema siguiente es el primer y único éxito en todos los años de la banda; el público ya sabe que se aproxima “Lost In Space”, por fin Amanda Sommerville hace su aparición y el público la recibe efusivamente; su físico atrae, su voz encanta. “Stargazers” trae a Kiske, Rettke y Hartmann en un trío speed metal muy poderoso; la banda se ve muy compacta hasta el momento; Andre, Sascha y Felix conforman una base musical sólida, prácticamente no hay errores; cada músico y cantante conoce su lugar durante los temas, pareciera que los egos están muy bien controlados.

Después de 2 horas y 50 minutos, la banda dice adiós. Kiske se despide emocionado; Tobias nuevamente reacciona de la misma manera, los músicos bromean, saludan. Otro público satisfecho y Sammet sólo utilizó tres palabras en español durante toda la velada: “hola” y “patata caliente”.

 

1. Also Sprach Zarathustra

2. Spectres

3. The Watchmakers' Dream

4. The Story Ain't Over (Bob Catley)

5. The Great Mystery (Bob Catley)

6. Prelude/ Reach Out for the Light(Tobias Sammet, Michael Kiske)

7. Breaking Away (Michael Kiske)

8. Scales of Justice (Thomas Rettke)

9. What's Left of Me (Eric Martin)

10. Promised Land (Eric Martin)

11. The Scarecrow (Oliver Hartmann)

12. Shelter from the Rain (Michael Kiske, Bob Catley)

13. In Quest For(Bob Catley)

14. Lost in Space(Amanda Somerville)

15. Stargazers (Oliver Hartmann, Michael Kiske, Thomas Rettke)

16. Twisted Mind(Tobias y Martin)

17. Dying for an Angel(Sammet y Martin)

Encore:

18. Farewell(con Amanda Somerville, Michael Kiske)

19. Avantasia(con Michael Kiske)

20. The Seven Angels(con Michael Kiske, Oliver Hartmann)

21. Sign of the Cross(todos los cantantes, presentación de la banda)


Aramis K. Vidaurre

DEF LEPPARD + WHITESNAKE + EUROPE. Poble Espanyol, Barcelona. 24/06/2013

Muchas eran las expectativas y otras tantas las incógnitas que empezaron a surgir desde que hace unos cuantos meses se anunciara el concierto de Def Leppard teloneados nada menos que por Whitesnake y Europe.


Primero estaba el precio de la entrada, que no era precisamente barato tratándose de tres grupos cuyos años más dorados se encuadran en los ya muy lejanos ochenta. En segundo lugar, y viendo que el evento a las pocas semanas del concierto se tenía que trasladar del Palau Olímpic de Badalona al Poble Espanyol, empezaron los rumores de que esta gira por tierras ibéricas (con 4 fechas en la península) iba a ser un fiasco porque no se estaban cumpliendo en absoluto las ventas previstas. A continuación la duda fue saber si el nuevo espacio iba a estar a la altura. Después hubo dudas sobre la climatología y por si todo ello fuera poco, en todo momento sobrevolaba la idea de que estas bandas podían ser un simple atisbo de lo que fueron en sus días de gloria y su estado de forma actual podía convertirse en una broma pesada.


Por lo que respecta a climatología, al espacio, a la organización, al sonido e incluso a los horarios, la nota sola puede ser un excelente. Por lo que respecta a la audiencia tenemos que valorarlo globalmente y esperar la respuesta de estas tres bandas en el resto de ciudades del estado. Y en cuanto al estado de las bandas la nota irá desde el suspenso hasta la matrícula de honor. Así que vayamos a lo nuestro, que es sobretodo esto último.

Cinco minutos antes de lo previsto, a las 19.25, salieron los suecos Europe y no habían sonado más que un par de acordes de “Riches to Rags” de su reciente último trabajo para que nos diéramos cuenta de que se trata de segunda juventud la que atraviesa esta banda. El estado de forma de Joe Tempest a sus cincuenta años es sanamente envidiable. Su manejo del público, sus acrobacias con el palo del micro y el estado de su voz así nos lo demostraban. Y así mismo el resto de miembros que le acompañó en su época más exitosa y con la cual vuelven a trabajar desde hace un década. Todos ellos a un altísimo nivel. Por lo que respecta al repertorio fue variado y diverso.


Además del tema de inicio sonó también “Firebox” de su trabajo más reciente Bag of Bones, cayeron “Carrie”, “Rock the Night” y como colofón “The Final Countdown” de sus multimillonario disco con el mismo título, “Superstitious” y “Let the Good Times Roll” de Out of This World, la magnífica y potente “Girl from Lebanon” de Prisioners in Paradise, una rapidísima “Scream if Anger” de su segundo LP Wings of Tomorrow, “Paradize Bay”, interpretado por primera vez en España según nos contó Joey Tempest, de su lejano disco de debut y justo antes del archifamoso TFC, la épica “Last Look at Eden”, tema-título de su anterior disco.

 

Personalmente me sorprendió la elección de tantos temas que en su día grabó el sucesor de John Norum, Kee Marcello, ya que el registro de uno y otro guitarrista es bastante diferente. Ciertamente a Norum se le ve más cómodo interpretando sus propios temas y sobretodo sus solos, pero es comprensible la inclusión de alguno de esos temas en tanto que son melodías que sus fans quieren escuchar, Norum resolvió con profesionalidad y carisma. Ahora solo hace falta esperar un ocasión nueva donde podamos degustar un repertorio completo de la banda. Anoche, sin duda, se ganaron al multitudiario público que llenaba la plaza del Poble Espanyol.

Y si Europe me dejaron este buen sabor de boca no puedo decir los mismo de los veteranos y legendarios Whitesnake. Os aseguro que si no amara a esta banda desde mi más tierna adolescencia no sería tan crítico con ellos, pero siendo su concierto de 1990 en el Velódromo de Horta mi segundo concierto y probablemente el mejor hasta la fecha de hoy al que he tenido el honor de asistir y habiendo visto a la banda otras dos veces con posterioridad, he de decir que cada año que pasa es más lamentable que Coverdale se empeñe en salir a un escenario.


Si bien la banda empezó sonando fuerte y contundente, a los pocos minutos empezamos a sufrir con Coverdale cada vez que se empeñaba en forzar la voz. No puedo entender porque Coverdale cuando reformó por enésima y última vez a la banda se empeñó en recrear aquellos años de gloria (finales de los ochenta) que ya no volverán jamás. No es suficiente con coger a dos virtuosos (y metrosexuales) guitarristas como Beach y Aldrich y una base rítmica de excepción capitaneada por el mítico e imperecedero Tommy Aldridge para que la banda funcione en directo. Había momentos en que parecía que cada uno de ellos estaba tocando un tema distinto, la amalgama de sonido era tal que por momentos se nos hizo difícil distinguir qué tema estaban tocando.

Sr. Coverdale, estos dos guitarristas son unos cracks sin duda alguna, sus trabajos previos los avalan y además están haciendo un muy buen trabajo en los discos de estudio de Whitesnake. De hecho, Aldrich se ha convertido en la mano derecha de Coverdale a la hora de componer un disco, pero en directo, queriendo emular a los maestros de los maestros Vandenberg – Vai, se quedan en una mera pantomima. Hay que transmitir, sin duda, pero hay que hacerlo no solo con pose y ruidos sino con melodías impactantes y personales.


Lamentablemente esa es la vía que ha escogido Coverdale en los últimos tiempos y no la de retomar sus años blues-rockeros donde podría dar muchísimo más la talla. No en balde David Coverdale es y será siempre una de las cuatro o cinco mejores voces del hard rock de todos los tiempos, pero este pseudo heavy metal no es ya lo que más le conviene ni a él ni a los oídos más mínimamente exigentes de, al menos, una parte de su público.


Por lo que respecta al repertorio, sin contar con los parones que suponen los pesados solos (el de Aldridge es espectacular pero tendría que estar prohibido hacer el mismo solo durante toda una carrera de 40 años), hubo relativa diversidad. Obviamente no se olvidaron de un buen puñado de temas del popularísimo 1987 y de algunos clásicos anteriores, pero según mi parecer fallaron en la elección de los temas “nuevos” dejando en el tintero algunos más valiosos que los que sonaron en este concierto.

Este fue el set-list:

Give All Your Love

Ready an’Willing

Can You Hear the Window Blow

Don’t Break My Heart Again

Is this Love

Gambler (no sonó completa y fue dedicada a John Lord, Cozy Powell y Mel Galley)

Love Will Set You Free

Solos de guitarra

Steal Your Heart Away

Forevermore

Best Years/ Bad Boys

Foll for Your Loving


En escasa media hora, una vez recogido el material de Whitesnake y dejando al descubierto el escenario completo, le tocó salir al escenario a los cabezas de cartel.

Había muchas expectativas y había dudas, como iba a estar la voz de Elliot o com sería el estado de forma de Vivian Campbell recientemente diagnosticado de cáncer, pero estas se disiparon al momento. Una banda que en todo momento derrochó profesionalidad, perfección técnica, compenetración y buen rollo. Tal es así que habiendo disfrutado de ellos en el que quizás fue su mejor momento (la lejana gira del Adrenalize de 1993) no recuerdo haber salido más satisfecho de ese concierto de lo que salí anoche.

Un repertorio magistral, unas versiones, sobretodo en temas anteriores a Hysteria que suenan mucho mejor en directo incluso que en estudio y una ejecución perfecta. Eso fue el concierto de ayer de los Leppard. Uno tras otro iban sonando sus hits e iban pasando los minutos sin a penas percibirlo.


Todos ellos pasaron con nota, me costaría elegir a uno de ellos porque magistral es el trabajo de Collen, muy meritorio y efectivo el de Campbell, maravilloso el de Rick Allen, perfecto el de Rick Savage y más que notable el de Elliot como voz y frontman.

En cuanto a temas a destacar habría unos cuantos, las maravillosas y salvajes versiones de “Wasted” o “Mirror Mirror”, la no menos espectacular instrumental “Switch 625”, las joyas del Hysteria “Women”, “Dogs of War”, “Armagedon it”, “Rocket”, “Animal”, “Pour Some Sugar on Me” o la balada “Love Bites” o las emotivas “Foolin”, “Rock of Ages” y “Photograph” del Pyromania.

Y con la sonrisa de felicidad que me produce el recuerdo de la noche de ayer os dejo el set list y espero poder volver a ver pronto a estos jóvenes-maduros británicos que no solo en mi adolescencia sino también en mi madura juventud me han permitido vivir alguno de los momentos rockeros más emotivos.

 

Let’s Get Rocked

Action

Women

Mirror, Mirror

Foolin’

Promises

Rocket

Love Bites

Wasted

Gods of War

Bringin’ On Heartbreak

Switch 625

Hysteria

Animal

Armagdeon It

Pour Some Sugar on Me

Rock of Ages

Photograph

 

Òscar ‘Zep’ Herrera

Fotos: Òscar 'Zep' Herrera / Anders Tortensson

SONISPHERE FESTIVAL. Parc del Fòrum. Barcelona. 01/06/2013

Después de la resaca metalera de este sábado llega la hora de hacer balance. Tras varios años sin festival metalero, Barcelona recuperó ayer el Sonisphere (en un único día) y según parece las expectativas de los organizadores se vieron cumplidas. 27.000 asistentes el día anterior en Madrid y 25.000 en Barcelona, la cual cosa hace pensar que pueda continuar este formato de festival Sonisphere Spain.

 

En cuanto a la organización, en términos generales, fue más que correcta, y cabe destacar sobretodo el sonido de que gozaron (casi) todas las bandas, lo cual es probablemente lo más importante. Como nota negativa, sin embargo, quiero dejar constancia de la contradicción que supone no permitir la entrada de alimentos al recinto ni el poder entrar y salir de él en relación al deficiente número de stands de bocatas. Suerte que hice caso omiso de las normas y colé un bocata camuflado en el interior de mi mochila porque si no, como les sucedió a muchos asistentes que no estaban dispuestos a hacer enormes colas de gente, hubiera pasado muchísima hambre.

 

Por otro lado, recordar también el desorbitado precio de las bebidas, mayor incluso que en otros festivales del viejo continente. Y en cuanto al merchandising quiero apuntar que era bastante pobre y sólo era posible comprar camisetas (algunas también a precios desorbitados) y no era posible abastecerse de música (no se vendían CDs ni vinilos), lo cual me pareció bastante lamentable.

Pero centrándonos ya en lo que nos traía al festival, he de decir que no vi a Voodoosix, ni October File, oí algún tema de fondo de Red Fang y de Tierra Santa y no fui propiamente hasta la zona del concierto hasta que le tocó el turno a GHOST. Grupo por el que tenía cierto interés ya que su primer trabajo me parece curioso, aunque su reciente segundo disco me haya parecido más de lo mismo pero sin el efecto sorpresa anterior.

 

Ghost sonaron correctamente y durante media hora repasaron un puñado de temas de sus dos trabajos, una mezcla de rock melódico con visos progresivos y una imagen sin la cual nadie se hubiera fijado en ellos. Y es que viéndolos en directo, pese a que tampoco puedo decir que me desagradaran, parecía que todos los temas eran el mismo, y es que la diversidad de registros no me pareció la seña de identidad de este grupo muy basado en la imagen, con una base rítmica potente pero monótona y unas melodías dulzonas que poco tienen que ver una imagen “satánica” que se queda en reclamo publicitario y en pequeña broma.

Siguiendo a rajatabla los horarios, lo cual es muy de agradecer y denota que la organización había hecho un buen trabajo, salieron a escena NEWSTED. El exbajista de Metallica y su banda dieron un recital de lo que podríamos llamar sludge metal, con un sonido cercano, por ejemplo, a unos Corrosion of Conformity. Los temas sonaban bien pero el público pedía más velocidad y esta solo llegó con “Whiplash” de los propios Metallica.

Y sobre las 20.45 y aun con luz diurna, lo cual creo que se nos hizo a todos bastante extraño, le tocó actuar a los flamantes cabezas de cartel. Para aquel entonces ya se había llenado de gente cualquier rincón y se podían observar, a diferencia de lo que pasó con el resto de artistas, un número considerable de niños, algunos de ellos de no más de diez o doce años, ataviados con sendas camisetas de los británicos. De hecho, durante todo el concierto fue emotivo ver las caras de esos niños tan felices por ver actuar a aquella banda que seguro que tantas veces sus padres les habían puesto en casa y no menos emotivo era ver como sus padres orgullosos disfrutaban con la banda y de la emoción de sus vástagos. Y es que de eso se trata el ser un grande entre los grandes, una banda de una categoría superior, una banda que más allá de géneros o estilos es ya un clásico, una leyenda viviente y un legado enorme que para diversas generaciones de amantes de la música potente y cargada de emoción. IRON MAIDEN, tal como nos tienen habituados dieron un concierto prácticamente perfecto, se dejaron la piel en el escenario, derrocharon profesionalidad, sonaron perfectamente conjuntados y su estado de forma física nos dio envidia incluso a los que vente años más jóvenes que ellos casi podríamos ser sus hijos.

El montaje y la puesta en escena, que para los fans de la banda son elementos también fundamentales, fueron impecables y el repertorio sublime. Basado en gran parte en el “7th Son of a 7 th Son” (“Moonchild”, “Can I Play with Madness”, una versión impecable del tema-título “7th Son of a 7th Son” y la magnífica “The Evil that Men Do” ya en los bises) no escatimaron en otros clásicos y sonaron también, “Prisioners”, “2 Minutes to midnight”, “The Trooper”, “The Number of he Beast”, “The Phantom of the Opera”,  “Run to the Hills”, “Wasted Years” o “Fear of the Dark”, tema que suele ser uno de los más cantados por el público y “Afraid to Shoot Strangers” de ese mismo disco, Fear of the Dark. El concierto finalizó con el famoso speech de Churchil introduciendo “Acces High”, la mencionada “The Evil that Men Do” y “Running Free”.

 

En resumen, un enorme concierto de Maiden en el que nos demostraron que tanto Dickinson como el resto de la banda, que estuvieron incansables durante dos horas, siguen en plena forma.

A ANTHRAX les tocó ser la banda que relevó a los Maiden en el escenario y al final de su set me quedé con muchas ganas de volver a disfrutarlos de nuevo con un repertorio completo. Hacía más 20 años que siendo un adolescente había tenido ocasión de ver a Anthrax con Joe Belladona (de teloneros de Maiden precisamente) y hasta el día de ayer no pude volver a verlos juntos, la cual cosa fue muy emocionante para mí. A finales de los ochenta Anthrax supuso un enorme impacto para un adolescente con ganas de emociones musicales fuertes y “Among the living” fue durante una larga temporada un disco de cabecera para la descarga adrenalínica de un chaval de instituto. Así que las ganas de volver a escuchar esos temas con cuatro de sus miembros originales eran grandes y no me defraudaron. Belladona tenía ganas y demostró actitud, carisma y voz y animó al público hasta verlo enloquecer (al menos a algún grupito de los más jóvenes que enseguida se lanzaron al ataque del característico baile a lo “pogo”).

De su nuevo disco de reunión con Belladona, "Workship Music" tocaron un par de temas, su pequeño homenaje a Dio, un tanto mediocre todo hay que decirlo, "In the End" y la mucho más destacable y cañera "Fight' Em 'Til You Can't". Pero del citado “Among the Living” tocaron tres canciones, el propio “Among the Living”, “Caught in a Mosh” e “Indians”, tres joyas de ese enorme trabajo de 1986. Sonó además una versión del T.N.T. de los ACDC, tema que aparece en su reciente EP de versiones, y dos temas más que pese a que los popularizaron ellos eran temas prestados, “”Got the Time” del Persistence of time y “Antisocial” del State of Euphoria, además de su tema thrash-rapero “I’m the Man”.

 

Así que con muchas ganas de que vuelvan de nuevo a nuestro país, cosa que prometieron, nos quedamos con la miel en los labios pero contentos con la promesa que nos lanzó Belladona.

MEGADETH con un montaje muy solvente que incluía unas proyecciones adaptadas a la perfección en cada tema, pero, y no explico por qué, adoleciendo de un buen sonido, descargaron un set list brillante. Después del torpe inicio de Mustaine, con un “good evening Madrid” que rápidamente quiso rectificar diciendo que Barcelona era una de las ciudades más bellas del mundo, la banda nos ofreció dos temas de su inminente nuevo trabajo “Kingmaker” y una no muy destacable “Super Collider”, además de los magníficos clásicos “Trust”, “Hangar 18”, “Countdown to Extintion”, “Sweating Bullets”, “A Tout le Monde”, “She-Wolf”, ”Symphony of Destruction”, “Peace Sells” y “Holy Wars..”

También supo a poco esta actuación pero espero que Mustaine cumpla y vuelva a Barcelona para descargar de nuevo este material junto con algunos otros temas de su nuevo disco.

 

Finalmente AVANTASIA, o lo que es lo mismo Tobias Sammet y su metal ópera con infinidad de buenos músicos y brillantes cantantes pusieron el punto final a la larguísima velada de ayer. Muy buena puesta en escena, temas interpretados a la perfección y apariciones estelares de Bob Catley (“Magnum”), Michael Kiske o Eric Martin (Mr Big), además de Ronnie Atkins (Pretty Maid) que participó también en un par de temas.

De todos modos, pese a todo ello, no es una propuesta que me interese especialmente aunque reconozco sus méritos y disfruté un buen rato de ello antes de regresar, bastante fatigado después de tantas horas, a mi dulce hogar.

 

Solo nos queda decir que esperamos ya impacientes a que llegue el próximo Sonisphere a Barcelona. Festival que como se demostró ayer, jamás debió abandonar la ciudad condal para dejarla huérfana de eventos metaleros de ese calibre. Y es que de festivales “gafapastiles” en esta ciudad estamos ya un poco saturados y nos merecemos algo más.

 

Òscar “Zep” Herrera


U.F.O.
+ 4Bitten. Sala Razzmatazz 2. 10/03/2013. Barcelona

Si alguna vez alguien tiene dudas de que el hard rock sea una de las músicas más emotivas e intensas que se puedan disfrutar, si alguien alguna vez quiere saber que quiere decir eso de que el rock se escucha con el corazón, debe asistir a un concierto de U.F.O. Si una vez allí, al escuchar temas como “Love to love” no es capaz de emocionarse y sus ojos no se ponen vidriosos, debe olvidarse para siempre de esta música porque sin duda no está hecha para él.

 

Ayer los que estuvimos en la sala Razzmatazz 2 de Barcelona pudimos emocionarnos de nuevo otra vez con una banda que estuvo pletórica. Vinnie Moore, hoy día ya un hombre y un guitarrista maduro, está pasando, sin duda, por unos de los mejores momentos de toda su carrera. Es melódico, virtuoso, técnico, rápido e intenso, pero es, sobretodo, un guitarrista que ha sabido convertirse por derecho propio en la gran estrella de la banda, solo por debajo de entrañable y emblemático Phil Mogg.


Y es que Mogg merece un capítulo a parte. El solo hecho de que 44 años después de iniciar su carrera con U.F.O. siga ahí, al pie del cañón y pateando el culo a la mayoría de vocalistas que podrían ser sus hijos es muy significativo. Que siga teniendo ese portento de voz y que siga disfrutando en cada tema, cerrando los ojos para vivir cada una de las melodías y mostrándose tan jovial y simpático con el público, ya es algo de otro planeta, y que siga amando tanto el alcohol y los bares como, cerveza en mano no paraba de recordarnos entre canción y canción, nos indica que efectivamente Phil debe haber hecho un pacto con el diablo, el cual le debe dar al drinking tanto como él.

 

Desde luego, si a esto le añades joyas absolutas del hard rock, melodías imperecederas tocadas por unos virtuosos de sus instrumentos pero sobretodo magos de las emociones, más algún que otro tema de un disco “Seven deadly”, que, parido en el año 2012, va años luz por delante de casi todo lo que se publicó ese mismo año en este estilo, es normal que tengas a la audiencia ganada. Y eso sucedió anoche.

El público, compuesto mayoritariamente por jóvenes de 40 y 50, más algún que otro puber con acné, se volvió loco, como no podía ser de otra manera, delante de lo que estaba sucediendo en el escenario. Esto es, hard rock de alto voltaje, de altísima calidad, historia viva del género. Ese que a la inmensa mayoría de los asistentes seguro que más de una vez nos ayudo a salir de nuestras tristezas cotidianas, de nuestros pequeños errores y fracasos y nos transportó al mundo de las más intensas emociones. Y si no, que levante la mano aquel que se considere amante del rock duro potente y melódico y que no se emocionó la primera vez que escucho “Strangers in the night”. Porque eso es el rock, amigos, catarsis, euforia, vitalidad, magia y emoción.

 

Y U.F.O. lo consiguen siempre gracias a una guitarra serpenteante, acompañada de otra rítmica o bien a través del mejor uso de los teclados que jamás haya hecho una banda de este estilo, a cargo de Paul Raymond, todo acompañado por una base de bajo y batería que marca el ritmo de unos temas de estructura, a ratos compleja y siempre efectiva. Y es que a veces uno se pregunta si debe ser tan difícil hacer tan magníficos temas y la respuesta que me viene a la cabeza es que probablemente sí, porque, al menos en mi caso, si bien me cuesta mucho emocionarme de vedad al escuchar a casi todas las nuevas bandas de rock, es oír dos simples acordes de “Shoot shoot”, “Doctor doctor”, “Too hot to handle” ponérseme la carne de gallina.

Y volviendo al concierto de anoche, podemos estar todos de acuerdo en que Mogg a sus casi 65 años no puede tener exactamente la misma voz que tenía con 25, y obviamente sus movimientos en escena no son precisamente los de una gacela, pero desde luego, tal como él quiso recordar a los que opinaban lo contrario, no está ni mucho menos acabado.

 

Cumplió a la voz y cumplió con el público. De hecho estaba tan charlatán, e imagino que la cerveza que se tomó en el escenario no fue la única que llevaba en el body y eso le ayudó bastante, ya que no paraba de explicarnos anécdotas entre tema y tema que prácticamente nadie entendía. Pero sobretodo nos demostró que los temas de U.F.O. son sus temas y nunca, jamás, nadie, los cantará como él.

 

Y ya que estamos con ello, para finalizar, estos son temas que ayer sonaron en Razzmatazz 2 para deleite del personal: Lights Out , Mother Mary, Fight Night, Wonderland ,Cherry, Let It Roll, Burn Your House Down, Only You Can Rock Me, Love to Love, Hell Driver,Venus, Too Hot to Handle, Rock Bottom (que duró cerca de un cuarto de hora) y como bises Doctor Doctor y Shoot Shoot

Òscar 'Zep' Herrera


THE DOGS d'AMOUR + Stop Stop. Sala Apolo 2. 26/02/2013. Barcelona

La celebración de los 25 años de “In the Dynamite Jet Saloon” y poder recaudar fondos para un amigo enfermo ha llevado a los viejos Dogs a reunirse de nuevo para esta corta gira europea que hoy descargó en nuestra ciudad.

 

25 años ya de aquel disco que descubrí poco después de la edición de “Straight??!!” en 1990 y 20 años desde que vi por primera vez a Tyla y los suyos sobre un escenario.

 

Fue en la desaparecida Sala Standard del Eixample barcelonés, concierto del cual conservo gratos recuerdos, además de una entrada firmada por Tyla.

 

Se trataba del segundo concierto consecutivo de los Perros en esa sala (no asistí al primero, el cual según se comentó no pudieron acabarlo en pie debido a su estado etílico) y fue uno de los mejores conciertos de rock’n’roll que jamás he visto. Y eso que desde entonces ha habido docenas de otros.

 

Entonces fuimos menos de 50 personas y algunos de los asistentes se encontraban en un estado parecido al de los propios Dogs. Aun recuerdo a un chico gritándoles que tocaran “Seven o’Clock”, sin caer en la cuenta de que era difícil que los Dogs d’Amour tocaran un tema de The Quireboys; bueno, de hecho aun dudo que esa persona supiera si estaba viendo a los Dogs, a The Quireboys o a Camaron de Isla reencarnado.

 

Ayer (hace veinte años) Dani, también conocido en algunas redes rockeras como “Znuff”, y yo, estuvimos allí. Ayer como chavales de Nou Barris (que no de Kensington precisamente) recién salidos del instituto (cursábamos primer o segundo año de universidad) y hoy como currantes cuarentones (o casi) y, pese al precio de la vivienda, aun residentes en Barcelona. Ayer como fans acérrimos de los Perros Amorosos y hoy, gracias a las nuevas tecnologías, también como prensa especializada.

 

Y todo esto me lleva a pensar que pese a que todo cambia hay cosas que perviven, como algunas amistades o el amor por el rock’n’roll. Pero dejémonos ya de nostalgia y vayamos directos al asunto.

Como banda telonera los Dogs tuvieron a los catalanes Stop Stop. Una banda con una potente imagen glam (algunos dirían trasnochada) que nos ofrecieron un puñado de canciones de su disco de debut y un tema de adelanto de lo que será su segundo trabajo. La banda tocó con ganas e intentaron ser próximos con el público y divertidos, como cuando el bajista-cantante se paseo por toda la sala con su bajo a cuestas. Su sonido, altamente americanizado y su actitud en escena nos recordaba, por poner un ejemplo claro, a unos Twisted Sister y además de sus temas porpios nos ofercieron una versión de "Hush" y una rockera revisitación de "Get Back". Solo la voz, nada pulida, dejó algo que desear. El resto, más que correcto.

Y sin mucha demora salieron a escena las estrellas de la noche. La banda original de los Dogs d'Amour compuesta por Tyla a la voz y guitarra rítmica, Bam a la batería, Jo Dog a la guitarra solista y Steve James al bajo, acompañados por un teclista.

 

Desde el primer momento la banda sonó compacta y se les veía a gusto y la inclusión de un clásico tras otro hizo que el público se fuera entregando cada vez más.

 

Y la verdad es que ahora que Tyla ya no ofrece el espectáculo de antes (y es que los años pasan para todos), nos pudimos fijar más en el resto de miembros de la banda y fue magnífico poder disfrutar con Jo Dog "Almeida" y su guitarra feroz y melódica a partes iguales y con un gran dominio del slide que complementa a la perfección el sonido contundente de Tyla, Bam y Steve James en la base rítmica.

"Last Bandit" fue el cañonazo de salida y a él le siguieron "Firework Girl", "The Kids From Kensington", "Wait Until I’m Dead", "Everything I Want", el nuevo single, "Flameboy", y a continuación infinidad de otros clásicos de su época dorada como "Heartbreak", "Billy Two Rivers",  "Victims Of Success", "Trail Of Tears", "How Come It Never Rains", "Gypsy Blood", "Errol Flynn", "Drunk Like Me" y después de unos escasos cinco de minutos de receso, "Ballad Of Jack", "What You Do", "Satellite Kid" para rematar con " I Don’t Want You To Go", sin duda, lo bueno y mejor de su repertorio. ¡¡Una gran noche de rock'n'roll!!

 

Òscar Herrera "Zep"

Foto: Dani "Znuff"

THE CULT + Gun. Sala Razzmatazz. 17/07/2012. Barcelona

Sudor y rock’n’roll, así podríamos resumir el concierto de The Cult en la sala Razzmatazz en Barcelona. Y por lo vivido ayer, es obvio que son dos elementos que no sólo conjugan a la perfeccción sino que el uno no funciona tan bien sin el otro. Estoy seguro que en la cabeza de los más férridos seguidores de este estilo ambos elementos han caminado juntos e indisolubes en más de una ocasión. Salir con la camiseta empapada en sudor es algo que no suele relacionarse con un concierto de música clásica, pero el rock, amigos, es fuerza, energía y... sudor. Un concierto de rock es una masa de gente alzando los brazos, cantando estribillos al unísono y meneando la cabeza. Un concierto de rock es sudar la camiseta encima del escenario y sudarla en la pista como un gorrino. Y ayer hubo una banda que nos hizo sudar a la gota gorda.

 

Como todos sabemos, el calor de la sala Razzmatazz es asfixiante en los meses de verano y si a eso le añades “Lil’ Devil”, “Rain”, “Nirvana”, “Phoenix”, “She Sells Sanctuary”, “Spirit Walker”, “Love Removal Machine” o nuevos clásicos como “For the Animals” o ”Honey from a Knife” el trabajo ya está hecho para que salgamos todos empapados en agua y sal.

Haber disfrutado una y mil veces a lo largo de estos años de estas melodías, poder escucharlas en directo y encontrarse encima del escenario con uno de los guitarristas con más energía, carisma y actitud, trasladando durante toda la velada su mala hostia al instrumento de las seis cuerdas, resulta un placer difícil de superar.

Y es que Bill Duffy es más del 50% de The Cult y el otro 49% aproximado es Atsbury. El primero, como no podía ser de otra manera, estuvo a una altura insuperable y el segundo mucho más que correcto. Es cierto que Atsbury casi no se despeina en todo el concierto, sólo es capaz de (literalmente) desmelenarse en los bises, pero su voz sigue estando a una gran altura, al menos a día de hoy. Sin forzarla en ningún momento (cosa que podrían aprender algunos otros vocalistas de su generación), sin recurrir en efectos de reverberaciones innecesarias, simplente cantando en un tono adecuado con ese timbre portentoso que aun tiene, acompañado de una base rítmica que sonaba como una máquina y de un Duffy del que ya no queda nada por decir, fue suficiente para emocionarnos a todos y pensar que lo que habíamos pagado por la entrada, pese al jodido momento en que nos encontarmos, era dinero bien invertido y bien disfrutado.

Como única nota negativa, al menos para los fans más ácerrimos del tandem “Sonic Temple”/”Ceremony”, destacar que sólo tocaron una del primero de la “dupla” (la mencionada “Wild Flower”) y ninguna del segundo, pero con una discografía tan repleta de grandes temas como la de The Cult, es imposible contentar a todo el mundo. Así que se centaron sobretodo en los álbumes “Love”, “Electric” y su último “Choice of Weapon”, descartando también por completo el disco de la cabra (“The Cult”) y su anterior “Born into This”

Con respecto a GUN, o lo que queda de ellos, estuvieron mucho más que correctos. Pese a que empezaron a tocar cuando la sala sólo tenía, aún, un tercio del aforo, acabaron haciendo que la audiencia, ya mucho más masiva al final del show, se moviera y cantara con temazos clásicos como “Better Days”, “Steal you Fire”, “Word Up” "Money (everybody loves her) o “Shame on You”. Además nos presentaran algunos temas de su recentísimo último trabajo "Break the Silence"

Salud, sudor y rock’n’roll... for all!

Òscar "Zep" Herrera

 

SET LIST "THE CULT"

Lil’ Devil
Honey From a Knife
Rain
Lucifer
Nirvana
Embers
The Wolf
Wild Flower
Rise
The Phoenix
For the Animals
She Sells Sanctuary

Encore
Life Is Greater Than Death
Spiritwalker
Love Removal Machine

MICHAEL SCHENKER. Sala Apolo. Barcelona. 02/05/2012

Muchas eran las expectativas que teníamos dipositadas en poder ver a Schenker con dos de los miembros de los Scorpions con los cuales la banda germana había cosechado algunos de sus mayores éxitos. Y creo, sinceramente, que ninguno de los espectadores que el 2 de mayo llenábamos la Sala Apolo de Barcelona quedamos para nada defrauadados.

Entre el público se dejaba ver más de una camiseta que parecía haber estado escondida durante varios lustros en el armario de la ropa vieja. Camisetas, todo hay que decirlo, debajo de la cuales a menudo asomaba una prominente barriga cervecera. Y es que la audiencia no estaba compuesta precisamente por quinceañer@ histéric@s, aunque si se dejaba ver a más de un adolescente acompañando a sus emocionados padres. Y es que la ocasión se lo merecía.

 

Enfrente nuestro estaban unas auténticas leyendas del hard rock de todos los tiempos y sabíamos que por delante nos esperaba un set list repleto de los clásicos del propio Schenker en solitario y de sus años con UFO, pero también de maravillosos temas de los Scorpions. Banda que de momento parece que no se anima a pasar por nuestro país en su largísima gira de despedida.

El telón de fondo nos anunciaba que Schenker “presentaba” su último disco Temple of Rock, pero todos sabíamos que ese telón era meramente testimonial, como quedó confirmado cuando el rubio guitarrista acompañado de los ex-Scorps. Herman Rarebell a la batería y Francis Buchholz al bajo, más Wayne Finlay a la guitarra y teclados, saltaron al escenario para interpretar el inmortal “Into the Arena”.

Después de esta magnífica entrada salió a escena el vocalista ex-Rainbow y ex-Yngwie Malmsteen, Doogie White, para continuar la actuación con “Armed and Ready” y con dos magníficos temas del disco “Lovedrive” que firmó en su día, el lejano 1979, el propio Schenker. Tocaron seguidos el tema-título y ”Another Piece of Meat”, con una banda que sonaba de mil maravillas y un White que de momento no desentonaba, aunque par mi gusto fue el más flojo de los cinco músicazos que llenaban el escenario.

“Cry of the Nations” fue lo siguiente y a continuación “Let Sleeping Dogs Lie”, que dieron paso a uno de los momentos más emotivos del evento cuando la banda interpretó “Coast to Coast”.

A continuación “Assault Attack” y por fin un tema (el único) de Temple of rock, “Before the Devil Knows you’re Dead” y acto seguido otro de los pasajes más memorables de todo el concierto, justo antes de los bises, con “Lights Out”, “On an On”, “Let it Roll”, “Shoot Shoot”, “Rock you like a Hurricane” y “Rock Bottom”.

Un auténtica gozada para los oídos. Sólo de pensar que en lugar de Doggie White pudiese estar en el escenario Phil Mogg y se me erizaba la piel, pero lamentablemente era White quien cantaba, ni tan sólo era el magnífico Robin McAuley, con lo cual, los maravillosos temas de U.F.O. sonaron de fábula, pero nunca igual de cómo hubieran sonado con el pequeño gran Mogg. White no tiene el timbre para esas canciones, todo y eso, con las melodías de Scorpions estuvo algo más acertado, o lo que es lo mismo, con un nivel parecido al del actual Klaus Meine, lo cual quizás tampoco sea decir gran cosa.

Después de unos minutos de espera y con el público eufórico y entregadísimo, se produjo el retorno pletórico de la banda al escenario de la Apolo con “Holiday” y “Blackout” y con un White bastante afinado. Y como colofón, el clásico entre clásicos “Doctor Doctor”.  Y así llegó a su fin un concierto realmente memorable. Sin duda, el mejor concierto de hard rock de los últimos años en la Ciudad Condal.

 Òscar “Zep” Herrera

TARJA. Sala Salamandra. L'Hospitalet de Llobregat. 19/02/2012

Es cierto que la polémica salida de Tarja de Nightwish de hace unos años no suposo un gran bajón en el status de una banda que tenía ya suficiente nombre y un público fiel y masivo. De hecho, Nightwish siguen  llenando estadios. Pero con Tarja se les fue algo más que una gran cantante, y los que pudimos disfrutar de su recital del pasado 19 de febrero en la sala Salamandra sabemos el porqué.

Pero empecemos por el principio. El concierto de Tarja contaba con dos bandas teloneras. La primera de ellas fue Hannibal, un grupo griego que se mostraron simpáticos y cercanos con el público, utilizando algunas palabras en catalán, con su teclista luciendo camiseta del barça e intentando ganarse a un público aun frío, descagaron su mezcla de metal tradicional con toques numetaleros. Su actuación fue correcta y finalizaron con una versión de “Du Hast” de Rammstein que levantó algo más al público.

A continuación salieron a escena los franceses Benighted Soul, una banda con vocalista femenina al frente en una honda a medio camino entre Epica y After Forever. Con ellos el público se mostró algo más animado. A la banda se le notó a gusto encima del escenario, y con muy buenas tablas defendieron un repertorio bastante sólido.

Y a la hora prevista vimos que en el escenario aparecía el telón con el rostro de Tarja en primer plano, para poco después empezar la descarga con “Anteroom of death”, el tema que abre su último trabajo “What lies beneth”. Una canción maravillosa que mezcla la música barroca con el metal de una forma extraordinaria. Si os he de ser sincero, mientras interpretaban este tema, sin dejar aún caer el telón, y cuando escuché la voz de Tarja, ya tenían en mí a un incondicional, pero cuando cayó el telón y pudimos ver a una Tarja radiante y sonriente y al resto de la banda al completo, incluyendo a Mike Terrana y su espectacular batería a la derecha, el violoncelista a la izquierda.. y la banda al completo, supe definitivamente que esta iba a ser una gran noche para cualquier buen amante de la música.

Como era de esperar Tarja basó su repertorio en su último trabajo, un disco muy elaborado y equilibrado, que conjunta perfectamente el aspecto lírico con el metal. “Fallen Awake” es otro tema de ese disco que sonó al principio del show, un medio tiempo con elementos de metal moderno y con un solo de guitarra lleno de intensidad interpretado de forma fenomal por Alex Scholpp. Pero antes de este había sonado uno de su anterior disco My Winter Storm, “Lost Northern Star”, un tema complejo y lleno de matices, con muchos pasajes lentos que la banda bordó.

Uno a uno iban cayendo la mayoría de los temas de su último disco, como la magnífica “Little Lies” que sonó justo después que Mike Terrana nos deleitara con un extraordinario solo de batería acompañado de fondo por una grabación con las notas de William Tell Overture. El viejo Mike nos dejó a todos boquiabiertos, incluso a aquellos que solemos odiar las interrupciones que suponen los solos de batería en un show de rock o metal. Pero es que ver a Terrana es un disfrute en cualquier momento y el solo, que a penas duró cuatro o cinco minutos, fue del todo original.

Una de las pruebas de que Tarja cree firmemente en su trabajo es que pudiendo llenar su repertorio con temas de su antigua banda, de Nightwish sólo sonó “Bless the Child”, un tema muy aplaudido por el público, todo hay que decirlo. Antes, sin embargo, Tarja nos había obsequiado con un tema nuevo “Into de sun”, un tema lento y emotivo.

Seguidamente entraron los roadies rápidamente a escena y se montó un pequeño set para un medley semiacústico donde en algún pasaje el bajista Kevin Chown acompañó con otro cello al ex de Apocalyptica, Max Lilja y Tarja se sentó frente al teclado. El medley incluyó cuatro temas de corte lírico con una Tarja pletórica con su voz. “Rivers of lost” de su último trabajo, “Minor Heaven” de su anterior disco, “Montañas de silencio” (bonustrack de “What lies beneth) y “Sing for me” también del disco My Winter Storm.

Y a continuación, los bises, que no se hicieron esperar demasiado. La banda reapareció con el tema de Gary Moore “Over the hills and far away”, tema que quizás los más jóvenes relacionaron más con Nightwish que con el recientemente desaparecido guitarrista irlandés y que hizo que el público saltara y coreara con energía.

Finalmente, otro tema de su último trabajo, “Until my last breath”, puso el punto final al recital, y debo decir que si últimamente ha habido un concierto donde he perdido la noción del tiempo ha sido en éste, ya que no sabría decir si habían pasado noventa minutos, cien minutos o dos horas.

Tal había sido el gozo de disfrutar de la voz de Tarja, su encanto y simpatía en todo momento (sonriendo, poniendo cuernos, animando al público a levantar los brazos..), una banda extraordinaria con un sonido sublime y unos temas que son una mezcla del mejor metal con la mejor música melódica, que todo había parecido un suspiro, aunque teníamos la certeza de que habíamos pasado un largo y maravilloso rato disfrutando de la energía, emotividad e intensidad que supone ver a Tarja y su actual banda en un momento dulce y altamente creativo de su carrera. Seguiremos los pasos de la preciosa finlandesa porque tengo la impresión de que aun tiene mucho que ofrecernos. Larga vida a Tarja!!

 Òscar “Zep” Herrera

THE ANSWER. Sala Apolo 2. Barcelona. 11/01/2012

Sala 2 de Apolo 21.30 de la noche. Después de la primera alegría, que fue pillarme en el merchandising por sólo cinco euros su anterior disco EVERYDAY DEMONS, el cual he de reconocer que no tenía original, deja de sonar la músic de fondo (R. Stones, Faith no Nore, Alice Cooper nos habían estado amenizando durante un rato por megafonía), salta a escena la banda, suenan un par de acordes y Cornac Neeson aparece sonriente y menenado su melena al ritmo de New Day Rising.

Era mi primera vez, y por momentos me vino a la cabeza otra primera vez, cuando hace ya un porrón de años vi a los Black Crowes en la sala Zeleste (sí, Zeleste y no Razzmatazz). Cornac tiene todo lo mejor de la mejor época de Chris Robinson. Actitud, entrega, carisma, energía, buen rollo y pasión por el rock’n’roll. Y eso es lo que pudimos compartir con él todos los asistentes a uno de los mejores conciertos de hard rock & blues que he visto en los últimos años.

Qué fuerza, qué garra y qué suerte poder verlos con lo que para mí es, sin duda, su mejor trabajo. Hasta ahora The Answer me habían parecido interesantes, sin más. Cuando escuché RISE por primera vez, sin dejar de considerarlo un buen disco, pensé, bueno, no está mal a modo de revival, se parece a los grandes. Pero ya con EVERYDAY DEMONS vi una mejora, y con reciente disco, curiosamente de nombre REVIVAL es cuando veo que la banda ha madurado, tiene personalidad propia, tiene caracter, y sobretodo gancho.

THE ANSWER han conseguido con este disco, seguir siendo fieles al al hard rock’n’roll de raices sin renegar de los estribillos, a algunos coros por parte de su bajista Micky Waters y algún tema algo más accesible, y eso permite una mayor participación del público y que se produzca esa verdadera comunión entre los de arriba del escenario y los de abajo. Eso que convierte el rock’n’roll en algo más que en una música de usar y tirar.

Una comunión que se trasladó del escenario a la pista, cuando Corcan bajó para cantar con el público y hacernos mover a todos siguiendo sus instrucciones, ahora todos downnnnn, now everybody uuuuup, let me see your hands. Lo cierto es que hacía años que no veía en Barcelona a un público tan participativo, animado y sonriente. Y es que disfrutamos desde ese primer Bona Nit Barcelona hasta que Cornac abandonó el escenario entre los abrazos del público de las primeras filas. Un abrazo para decirle gracias por estos noventa minutos, abrazo que todos hubiéramos compartido al unísono.

Si alguien cree que noventa minutos no es mucho, yo sólo tengo que decir que prefiero mil veces un concierto de escasa hora y media con un ritmo frenético y con una banda cercana y que dialoga con el público, que un concierto de más de dos horas donde hay parones, descanos eternos, solos insufribles para que el frontman de turno descanse, y donde se ha ensayado hasta en qué momento hay que tomar un sorbo de agua o rascarse el bajovientre. The Anwer son otra cosa.

Como he comentado, el concierto se basó sobretodo en REVIVAL. Nada menos que ocho temas. La citada New Day Rising, Trouble, Tornado, Vida (I want you), Caught on the Riverbed, Nowhere Freeway a ritmo de balada y One More Revival como colofón, intercalados con Faith Gone Down del CD de Bonus AFTER THE REVIVAL, Come Follow me, Under the Sky  y Preachin’ de RISE, y Too Far Gone y Evil Man de EVERYDAY DEMONS.

Toda la suerte del mundo para The Answer, esperamos veros pronto de nuevo. Aquí tenéis a unos amigos. Salud y rock’n’roll!!!

Òscar Herrera “Zep”

Y&T + Martin Turner's WISHBONE ASH. Festival de Blues de Cerdanyola 2011. Teatre Ateneu

Eran las 10 de la noche cuando Wishbone Ash, o mejor dicho, debido a problemas legales, MartinTurner's Wishbone Ash, salían a escena. Al frente, el propio Turner. Con aspecto de antiguo hippie, al bajo y la voz, se colocó en medio del escenario. A sus dos flancos, los guitarristas Ray Hatfield y Danny Willson, y atrás el batería, Dave Wagstaffe. Todos ellos, como enseguida pudimos ver, veteranos y excelentes músicos.

El grupo sonó realmente bien de principio a fin, las melodías blues-rock, boogie-rock y proto-hard rockeras se sucedían una detrás de otra.

Las guitarras sonaban límpias y melódicas, los habituales solos dobles eran deliciosos y la voz de Turner nos recordaba a la del magnífico y también veteranísmo Jack Bruce.

Así que durante prácticamente durante hora y media nos deleitamos con clásicos de la banda como "Rock'n' roll widow", la  preciosa "Lady Jay" o la magnífica "Warrior". Toda una lección de calidad, melodía y preciosismo, que nos animarán a rebuscar entre su abundante discografía entre la que se hayan clásicos como Pilgrimage (1971), Argus (1972) o Four (1973).

Después del concierto de Martin Turner's Wishbone Ash, sobre un cuarto de hora más tarde de que los roadies retiraran su equipo, ya a medianoche, salieron a escena los californianos Y&T. ¡Estupenda hora para el rock'n'roll!. Y eso es lo que nos ofrecieron Meniketti y los suyos, nada menos que 2 horas y cuarto largas de puro y duro hard rock. 

He de decir que no había tenido ocasión de ver a Yestarday & Today con anterioridad, y eso que son ya 37 los años que lleva el guitarrista, vocalista, compositor y animal absoluto de la escena liderando esta banda. Y&T son, sin duda, una magnífica banda de hard rock clásico con una larga carrera y un relativo buen reconocimiento en EEUU.

Pero bien es cierto que en Europa, quizás hasta hace unos años, no ha sido nunca una banda de la relevancia de otras tantas como los grandes grupos NWOBHM ni como los clásicos indiscutubles del género como Deep Purple, Uriah Heep o UFO, ni tan solo como otras bandas surgidas con ocasión del gran éxito del pop-metal tardo ochentero.

Sin embargo, estoy convencido de que para cualquiera que haya visto a la banda en directo existe un antes y un después, al menos ese es mi caso.

Y es que, a pesar de que estaba familiarizado con parte de su discografía, en especial con su maravillosa trilogía Earthshaker (1981), Black Tiger (1982), Mean Streak (1983) - y es que esos tres discos editados en tres años son mejores que la toda la discografía completa que la mayoría de bandas medias de hard rock- hasta que el pasado sábado no vi a Meniketti en directo no supe apreciar a esta banda tanto como realmente se merecen.

Y menciono a Meniketti no porque sea ya el único miembro fundador de la banda después de la reciente muerte de su bajista Phil Kennemore (para el cual hubo emiotivos recuerdos), sino porque hasta ahora no había visto en directo a alguien que controlase tan a la perfección sus dos instrumentos, la guitarra y la voz, y que con casi 58 años mostrara tal vitalidad, pasión y entrega en un escenario.

Sólo se me ocurre pensar en el malogrado Gary Moore, a quien por desgracia tampoco pude ver en sus años hard-rockceros, para poder compararlo con alguien que fuera capaz de tocar la guitarra solista con tanta alma, tener una voz tan profunda y emotiva y comunicar tanto como él. Y es que Meniketti es Y&T y Y&T es Meniketti, y verlo desgañitar su guitarra, sudar como un cerdo, cerrar los ojos en cada punteo, mirar a la cara al público con una sonrisa y disfrutar como lo hace él, sin peder un ápice de concentración y siendo tan brillante y efectivo, es un lujo.

Pero vamos ya con los temas que sonaron a partir de la hora de las brujas en el magnífico escenario del Ateneu de Cerdanyola.

Con una carrera tan extensa y llena de temas tan conocidos for sus fans (la sala estaba abarrotada) era de preveer que abrieran fuego, como era habitual antaño, con "Open Fire", pero para sorpresa de todos, o al menos para mí, la primera en sonar fue "On with the show". Y de hecho, ese fue sólo el primero de las seis temas que nos tenían preparados de su último trabajo Facemelter (2010). Una canción fiestera, ideal para abrir un show y que calentó suficientemente al personal para que inmediatamente atacaran nada menos que con "Black Tiger", "Dirty Girl", "Mean Streak", "Don't be afraid of the dark", "Leapstick and leather", "Don't stop running" y "Midnight in Tokyo" antes de volver a Facemelter con la pegadiza "Shine On", "If you want me" y "Blind Patriot".

La emotiva "Winds of change" fue la próxima en sonar, con un público ya entregadísimo, y esta dio paso a "Hungry for rock" y "Don't bring me down" antes de que llegara la mejor interpretación de la noche.

Si alguien no sabe aún que es una verdadera power ballad es que probablemente no conoce "Believe in you". Melodía, pasión, entrega, sentimiento y energía se funden en un tema que Meniketti dedicó a su mujer, gracias a la cual dijo que podía estar encima de un escenario. Y es que aquí se nos puso la piel de gallina y los ojos vidriosos a más de uno.

La ovación que se llevó el cantante y guitarrista al finalizar el tema hubiera ruborizado a más de uno, pero él simplemente sonrió, nos señaló a todos agradecido y volvió a su instrumento para continuar la faena con el trallazo "Hurricane", la comercial y televisiva "Summertime Girls" (donde David comparó nuestro agradable clima con el de su natal California), otra maravillosa balada Y&T-style como es "Rescue Me" y la rockera "Squeeze". Y es que antes de los bises llevábamos ya 19 temas, además de un corto solo de batería de Mike Vanderhule.

La vuelta al escenario, que a penas se hizo de rogar, se produjo con otro tema de su último trabajo, "I'm coming home", el divertido "Hell or high water", donde la banda nos hizo corear el estribillo a todo el público y, como no, "Foreeeeever", otra de las maravillas de los californianos y la que siempre cierra sus shows.

Como único dato negativo, y eso es muy subjetivo, no me gustó el nuevo bajista, Brad Lang, substituto del difunto Kennemore. Y no tanto porque no fuera un buen talento como músico, sino porque su exceso de pose creo que no pega con una banda que es cien por cien actitud y proximidad con el público. Sin embargo, el veterano guitarrista y viejo amigo de la banda, John Nymann (ex Eric Martin Band a principios de los ochenta), sí fue toda una muestra de simpatía y cercanía.

Dave Meniketti.... WE BELIVE IN YOU!!!!

Òscar Herrera 'Zep'

CINDERELLA, 10 de Junio de 2011. SALA RAZZMATAZZ (BARCELONA)

El concierto de Cinderella del pasado sábado 11 de junio en la Ciudad Condal se podría resumir como "un gran concierto de hard rock & blues". Y es que teniendo cuatro discazos tan llenos de temas rockanroleros, buenas melodías, estribillos pegadizos y ese feeling bluesero que los hace tan especiales, era difícil defraudar. Ahora bien, tratándose de la gira de su 25 aniversario, y teniendo en cuenta que jamás antes habían tocado en nuestra ciudad, le hubiéramos agradecido a Keifer y los suyos tres o cuatro bises más, para, en lugar de los escasos setenta minutos que duró la actuación completa, ésta hubiera sido de unos noventa minutos, con lo cual la audiencia hubiera acabado aclamándolos, como realmente, por talento, se merecen.

Pese a ese detalle, la banda estuvo genial y el público respondió llenando la sala Razzmatazz, cosa que hoy día pocas bandas consiguen (y quién lo hubiera dicho a finales de los ochenta o incluso primerísmos noventa, cuando bandas como los de Philadelfia llenaban estadios).

Por otro lado, es cierto que ya estamos acostumados a que la sala Razzmatazz, la cual es, por muchos motivos, un lugar especial y emblemático, no suela presentar un sonido de una gran calidad, pero no sé si debido al equipo de la sala, a la propia acústica o a la mesa de mezclas, pero en esta ocasión costó más que otras veces el poder escuchar de forma nítida a la banda. De todos modos, el sonido fue mejorando a lo largo del show y pudimos disfrutar de las guitarras de Keifer, los solos de LaBar, la base rítmica con Eric Brittingham al bajo y Fred Coury a la batería, e incluso de las teclados que a menudo acompañaban los temas.

El concierto empezó con dos buenos temas rockeros One Around the Ride y el clasicazoShake Me, para pasar a Heartbreak Station. Para mi gusto, aún era demasiado pronto para un tema lento, pero por aquel entonces ya estamos todos suficientemente entregados como para pasar por alto todo, disfrutando como enanos al poder ver por fin a esta enorme banda  que tanto nos gusta. Una banda que ofrece un hard rock con raices pero que al mismo tiempo no adolece de un cierto aire accesible, o por que no decirlo, "comercial".

El show continuó con Save Me, con ese estribillo machacón y repetitivo que todos cantábamos al unísono, y acto seguido llegó el que es uno de mis temas favoritos de la banda y el más claramente 'zeppeliniano', Night Songs. A continuación, volvieron al hard rock festivo con The MoreThing Change, suguieron con la balada/medio tiempo Coming Home y acto seguido el cañonazo Second Wind.

Justo después, casi sin tiempo para respirar, nos encontramos con Keifer al piano, con la eterna Don't Know What You Got It (Ti'll It's Gone). Tema, que a diferencia de la mayoría de los seguidores del grupo, no es santo de mi devoción, pero del que reconozco sus "bondades" y gracias a que prácticamente la empalmaron con el bluesero y excelente Nobody's Fool, pude disfrutarla como el resto del audiencia.

Gypsy Road, otro clasicazo hardrockero fue el último tema antes de los bises, que se saldaron con solo dos temas más, el maravillo blues que daba nombre a su segundo disco, Long Cold Winter y para finalizar, Shelter Me.

A destacar un par de cosa más, que en los bises, LaBar tuvo el detalle de salir a tocar llevando la, si se me permite, horrenda nueva camiseta del barça. Y que de los solo 4 discos de estudio de Cinderella, los americanos descuidaron por completo el último de ellos, ya que no tocaron ningún tema de Still Climbing, con lo cual su repertorio se basó en temas grabadaos entre 1986 y 1990. Pero para eso estábamos los nostálgicos, para disfrutar de canciones que nunca antes habíamos podido disfrutar en directo. Y desde luego, sus tres primeros discos están entre nuestros preferidos de todos los tiempos.

Òscar Herrera "Zep"

 

IRON MAIDEN, 21/08/2010. Auditorio Marina Sur (València)

El pasado 21 de agosto los míticos Iron Maiden pisaron, de nuevo, territorio español. Se trataba en esta ocasión, del último concierto de la gira mundial de presentación de su multiventas Final Frontier, lo cual había suscitado una gran expectación y fervor entre el mundillo rockero de la ciudad de Valencia. Los Maiden, que cuentan desde siempre con amplísimo y fiel grupo de seguidores en España, quisieron finalizar la gira en nuestro país y eligieron una ciudad diferente a las habituales Madrid y Barcelona donde la banda no ha dejado de actuar prácticamente a lo largo de todas sus giras. De ahí la gran expectación en tierras valencianas, que pese al calor, y quizás favorecida por el gran número de visitantes, turistas y demás personal ejerciendo las merecidas vacaciones estivales, respondió como la banda se merecía. Con lo cual, este nuevo lugar de conciertos que Rita Barberà y los suyos se han sacado del bolsillo, el llamado Auditorio Marina Sur, presentaba un muy buen nivel de asistencia, con un público que abarcaba varias generaciones, compuesto por verdaderos padres de familia rockeros, chavales que bien pudieran ser sus hijos, y jóvenes de todas las edades, que quizás delante de tal evento cerca de casa, y pese al carísimo precio de las entradas, se vieron seducidos por presenciar un espectáculo de la Dama de Hierro.

Lástima, y esto es una apreciación personal, que en lugar de Dream Theater, banda de soporte de sus conciertos por EEUU, la banda telonera fuera Edguy. Sobre esta banda de metal alemán no tengo nada personal, pero me suponían una indiferencia tal que no les presté ninguna atención y preferí dar una vuelta por el recinto y sacarme unas fotos con mis acompañantes en el evento. Algunos, primerizos en esto de disfrutar de un espectáculo de una de los más influyentes bandas de aquello que se vino en llamar NWOBHM. No era mi caso, pues esta sería mi quinta vez, desde ese primer concierto que marcó mi adolescencia en el que en el antiguo Palau dels Esports de la calle Lleida de Barcelona, compartieron cartel con nada menos que Anthrax, allá por el año 1990.

En cuanto suenan los inconfundibles acordes de la genial Doctor, Doctor de UFO por megafonía, se producen las primeras avalanchas y grandes masas de gente se aproximan al escenario para ver la salida del grupo. Otra cosa es si alguien con una altura menor de 1,80 fue capaz de ver algo más que la parte superior de la pantalla, porqué resultó chocante (por no utilizar otras palabras) que el escenario se encontrara a tan baja altura, cosa imperdonable, ya que estoy convencido de gran parte del público a penas vio nada ni de puntillas, la cual cosa, debido al precio abusivo (no tiene otro calificativo) de las entradas, me parece casi una ofensa.

Pues bien, después de unas cuantas imágenes en la pantalla de vídeo para ubicarnos un poco sobre lo que íbamos a presenciar, la banda salió al escenario, el público voceó y casi sin presentación previa empezamos a escuchar, The Wicker Man. La impresión inicial fue buena, el sonido correcto, Bruce Dickinson seguía recorriendo, como siempre, el escenario y aprovechaba los solos para salir de él y probablemente tomarse un pequeño respiro.

La banda continuó con Ghost of the Navigator mientars el público, ciertamente bastante entregado, intentaba tararear el estribillo, cosa, por otra parte, que siguió haciendo a lo largo de todo el concierto con casi todos los temas que sonaron.

Wratchild fue el siguiente tema y una efímera esperanza se apoderó de mí, pensando que iban a caer ya unos cuantos clásicos más, pero no fue así, pues el siguiente tema fue El Dorado, tema más que correcto de su último disco, y primer single, pero desde mi punto de vista, a años luz de temas grabados en décadas anteriores.

A El Dorado, que fue bastante bien aceptado por el público, le siguió, Dance of Death, The Reincarnation of Benjamin Breeg, These Colours Don't Run y Blood Brothers, esta última en homenaje al gran Ronnie James Dio. En este punto, y pese a la impecable factura de los temas, como es habitual en la banda de Harris y los suyos, me empecé a sentir algo molesto por el gran número de temas de los "últimos tiempos" que estaban sonando. De hecho, si entonces hubiera sabido, como ahora sé, que la banda había anunciado que se centraría casi en exclusiva en los discos posteriores a Brave New World, quizás me lo hubiera pesando, pero yo seguía esperanzado mientras la banda atacaba con Wildest Dreams, No More Lies, Brave New World, Fear Of The Dark. Temas, todos ellos, coreados con entusiasmo por el público.

Sólo tuve una ligera satisfacción cuando sonó el tema que da nombre a la banda Iron Maiden y un gran Eddie salió al escenario para tocar la guitarra con el grupo, pero empezaba a ser ya demasiado tarde para mí, y en ese punto, la banda abandonó el escenario. Mi última esperanza se centró ya en los bises, donde, ahí sí, sonaron The Number of The Beast, Hallowed Be Thy Name y Running Free.

 

Para finalizar, y sin volver a salir ya al escenario cuando algunos aún creíamos que sí lo harían, suena por megafonía Look on the bright side of life de la genial película de los británicos Monty Phyton, La Vida Brian y que a mí siempre me recuerda la hora de cierre de la sala Karma de la plaza Real de Barcelona, que, al menos años atrás, cerraba también sus puertas con este tema. En este caso, sin embargo, esto me supuso un cierto cabreo ya que la banda había olvidado por completo cualquier tema de los discos que más amo, PIECE OF MIND, POWERSLAVE, SOMEWHERE IN TIME, SEVENTH SON OF A SEVENTH SON, NO PRAYER FOR THE DIYING.

Benditos sean, pese a todo, los geniales británicos por tener los “cojones” de hacer giras sin contar con la mayoría de sus grandes clásicos. Sin duda son pocas las bandas capaces de hacerlo y casi ninguna las que pueden permitírselo sin que el público muestre queja alguna. En esto (cojones), en venta de camisetas y en mil cosas más, Iron Maiden son únicos. Up the Irons!!

Òscar Herrera (Zep)

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